Serie: Construyendo un montaje ecuatorial – Parte 2: Entendiendo el movimiento sideral y la solución ecuatorial

En la publicación anterior di un poco de contexto acerca del problema que implica centrar objetos con un telescopio y cómo este problema se amplifica a medida que se va incrementando el aumento. También mencioné que, tras darme cuenta de esta situación e investigar un poco, llegué a la conclusión de que quería armar mi propio montaje ecuatorial.

El montaje ecuatorial fue desarrollado por el astrofísico alemán Joseph von Fraunhofer a principios de la década de 1820. Dicho dispositivo es una base para telescopio que se mueve en dirección contraria a la rotación de la Tierra para contrarrestar el movimiento aparente de los cuerpos celestes; pero, para poder entender realmente cómo funciona, es necesario comprender algunos principios que rigen la manera en que se comporta nuestro planeta y cómo esto afecta nuestra percepción del cielo nocturno.

Estrella polar

Como bien sabemos, la Tierra gira sobre su propio eje en un movimiento conocido como rotación. En la corteza terrestre, los dos extremos del eje rotatorio se conocen como Polo Norte y Polo Sur, y para quienes nos encontramos en el hemisferio norte, existe una estrella llamada Polaris que, para fines prácticos, está casi perfectamente alineada con dicho eje.

Polaris, conocida también como la estrella polar, ha servido históricamente como punto de referencia para la navegación por una sencilla razón: su alineación con el eje de la Tierra hace que permanezca aparentemente inmóvil en el cielo, mientras que las demás estrellas parecen girar alrededor de ella. De modo que, si ubicamos a Polaris en el cielo, podemos saber exactamente hacia dónde queda el norte.

Este concepto es importante, ya que el eje de la montura debe apuntar justo hacia la estrella polar, que desde nuestro punto de vista permanece prácticamente inmóvil en el cielo.

Latitud

Ya sabemos que el eje de la montura debe apuntar hacia la estrella polar, que es paralela al eje de la Tierra. Así que el primer paso sería orientar la base justo hacia el norte con la ayuda de una brújula, pero ¿a qué altura debería apuntar?

La respuesta a esta pregunta va a depender de en qué parte del planeta estemos parados; es decir, de nuestra latitud, que es, en otras palabras, nuestra ubicación geográfica con respecto al ecuador y al eje de la Tierra.

La razón por la cual la latitud es importante es porque afecta notablemente nuestra percepción del cielo nocturno.

Polaris se encuentra tan lejos que, desde nuestro punto de vista, su dirección es prácticamente paralela al eje de nuestro planeta. Así que, si estuviéramos parados en el ecuador, encontraríamos la estrella polar justo en el horizonte, es decir, en un ángulo de 0 grados. Y si estuviéramos parados justo en el Polo Norte, la estrella polar estaría directamente encima de nosotros, en un ángulo de 90 grados.

En mi caso, me encuentro en una latitud de aproximadamente 29 grados, lo que quiere decir que, si oriento la base de mi telescopio hacia el norte con un ángulo de 29 grados respecto al horizonte, estaría apuntando directamente hacia Polaris.

Movimiento sideral

Ya establecí hacia dónde debe estar orientado el montaje, pero falta un detalle: el cielo nocturno se mueve a una velocidad específica alrededor de la estrella polar a causa de la rotación de nuestro planeta.

El tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa sobre su propio eje, es decir, en girar 360 grados, es de 23 horas, 56 minutos y 4 segundos. A esto se le conoce como día sideral. La razón por la cual el día solar, que es de 24 horas, dura un poco más es que el movimiento de traslación afecta la posición de la Tierra con respecto al Sol.

Tomando en cuenta el día sideral, desde nuestro punto de vista las estrellas se desplazan aproximadamente 0.25068 grados por minuto (un poco más de 15 grados por hora).

El principio del montaje ecuatorial

Si la base de mi telescopio apunta justamente a la estrella polar y gira a una velocidad constante de 0.25068 grados por minuto, puede contrarrestar la rotación de la Tierra y hacer que, cuando centre un objeto, este permanezca centrado automáticamente.

Con la teoría establecida, en la siguiente publicación abordaré algunos aspectos técnicos sobre la construcción de mi montaje.

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